jueves, 5 de junio de 2008

Y seguimos para bingo...

Hoy, leyendo un post ajeno, he estado pensando que, efectivamente, hay veces que en casa necesitas de una manita ajena...
Me he acordado de un capítulo de mi vida que sería equiparable al momento de la cabeza del caballo dentro de la cama en EL PADRINO (Il pater grandini, supongo que será en italianini. Es lo que tiene ser bífida, que dominas todas las lenguas. Es un don. Se tiene o no se tiene): La vecina binguera y mis manos sangrantes.
Vivir sola tiene sus ventajas (que vives sola, que puedes ir desnuda todo el rato, que nadie te quita el mando de la tele, que puedes dormir en diagonal...), pero tiene también sus desventajas (que vives sola... Que aunque vayas desnuda todo el rato, nadie te posee lujuriosamente en el banco de la cocina... Que en la cama no puedes hacer más que dormir en diagonal...).
Hace 9 años yo vivía en otra casa, en la cuál tenía una vecina que trabajaba en un bingo, lo que invertía sus horarios con los del resto del mundo... Y al parecer yo le molesté especialmente el dia que se me ocurrió hacer una fiestecita de cumpleaños en mi casa mientras ella tenía otros planes: DORMIR.
Bueno, pasaron varios meses, llegó la primavera, y un dia se me ocurrió la feliz idea de salir a correr con mi difunto perro Piker (en esos momentos estaba vivo), un boxer tuerto. No llegué a trotar mucho en su compañía. En cuanto quise acelerar el paso, Piker decidió que la velocidad que yo iba a coger era excesiva, y pensó que había que derribarme con el sucio truco de "me cruzo en tu camino"... Claro, que igual su intención no era esa y su condición de "veo sólo por un ojo" le hizo correr en diagonal mientras él pensaba que lo hacía en paralelo.
El resultado fueron dos palmas de las manos destrozadas, dos rodillas raspadas, y un VETE A LA MIERDA que se oyó en 2 kilómetros a la redonda. Volví a casa seguida por mi arrepentido y cabizbajo perro, que empezaba a dudar que su idea hubiese sido la mejor, y con las manos en carne viva... Y claro, necesitaba a otra persona que me curase... Y ahí estaba la binguera, que amablemente me dijo que claro que me curaba las manos. PARA ESO ESTAMOS (el siete...) (el veinticinco...)
Cuando me estaba echando el agua oxigenada, justo en ese momento, ella decidió darme conversación:
-Entonces... ¿das muchas fiestas en casa?
-Eh... AY!... Yo... No muchas... AY!! Era mi cumpleaños.. AAAAAY, CUIDADO!!
-Es que, sabes, a mí me molestan mucho los ruidos, y me gustaría que me prometieses que no vas a dar más fiestas.. (EL 22. Los dos patitos...)
-Sí, te lo prometo!¡te pago lo que sea, te regalo al perro... PERO POR FAVOR, NO ME HAGAS DAÑO EN LAS MANOS!! (líneaaaa!!)
-No te preocupes. Yo confío en ti, Y TÚ CONFÍA EN MÍ. Esto te va a doler... (El 15, la niña bonita...)
(yo es que me la imaginaba todo el tiempo con bolas de números cayendo a su alrededor, como es normal).
Y sí, efectivamente, eso me dolió.
La verdad es que nunca olvidas algo que te dicen mientras tienes tu parte más sensible a merced de la buena voluntad ajena...

Qué bonito es llevarse bien con los vecinos. Y qué amables son las psicópatas que contratan en los bingos...
AMIGOS, NO PROVOQUÉIS JAMÁS A UNA MUJER QUE LLEVA BOLAS CON NÚMEROS EN LAS MANOS.
Es mi consejo.
(mi conSejo, he dicho...)

2 comentarios:

manel dijo...

Aún me estoy imaginando a tu boxer tuerto gritando VETE A LA MIERDA (por cruzarte en su camino). Qué panorama. Porque es eso, no?.
Ah, y date por poseída.
Mejor dormir en diagonal que en la Diagonal (una calle en Barcelona). saludos

Lanita (algodón & poliéster) dijo...

Así era Piker. No me pasaba ni una...
Me doy POR POSEIDA...? joplas, pues no me he enterado de nada... ¿seré frigorífica?
Sí, estoy contigo (hola), mucho mejor en diagonal que en La Diagonal, que es muy ruidosa...

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