martes, 30 de noviembre de 2010

I love me.

-Esto me duele más a mí que a tí.
-(Lo dudo)
-Es por tu bien.
(¿Seguro que no es por el tuyo?)
-Si me hubieses hecho caso...
-(Si te hubiese hecho caso estaría vendida a tu voluntad)
-¿Dónde vas a estar mejor?
-(En cualquier otro lugar)
-Sólo puedes confiar en la familia.
-(Mi familia también son mis amigos)
-Ya te lo dije.
-(Disfruta el momento. Tómate tu tiempo..)
-Si duele, cura.
-(Si duele, jode)
-Así aprenderás...
-(Sigue disfrutando, no te cortes)
-Lo que no te mata te hace más fuerte.
-(Lo que no me mata me puede dejar bien jodida)
-Te digo esto porque te quiero.
-(No me quieras tanto. Quiéreme mejor...)

A veces preferiría un poco menos de amor.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Invitación formal Nº03

Quédate
a no dormir conmigo.
Cuelga tu insomnio
de mis sueños huidizos.

Huye de mí conmigo.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Con las ganas.



Muerdo el agua por ti.
Te deslizas por mí.
Y jugamos a ser dos gatos
que no se quieren dormir.

Me moriré de ganas de decirte
que te voy a echar de menos.

lunes, 15 de noviembre de 2010

I fall.

De tu espalda.
De nuestros pies..
Me enamoré de tu forma de mirarme justo antes de mirarme, de tus silencios, tu perfil romano, tu frente más que despejada, de mis dedos en tu pelo, de tu dramática forma de decirme "te necesito", de tu incapacidad para decirme "te quiero".
De un beso en el cuello, unas escaleras mecánicas y la mitar de un ascensor, de tu urgencia, tu paciencia, tus teorías absurdas, las historias que inventabas para mí, tu pastel de limón, tu chocolate negro, nuestro único encuentro en mil noches distintas, nuestro verano de noches incontables, nuestras mañanas de sábado, de una tarde de tres días, de tu forma de callarme, de la única vez que nos miramos, de todas las veces que nos vimos, tus camisas espantosas, de unas zapatillas bicolor... de tu voz en mi telefonillo diciéndome "soy yo", tu forma de decirme "no me mires así".
De mirarte así...

Me enamoré de quererte cada vez que fuiste Él.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Un día de furia.

Tengo 34 años.
Sí, sé que no los aparento, pero ahí están.
Hoy, precisamente hoy, he hecho retrospectiva sobre mi vida y he llegado a algunas conclusiones:
Al ser mujer, me quedan menos de 3 meses de vida útil como jóven, según todas las revistas dedicadas, más que a la mujer, a la destrucción sistemática y concienzuda de las mismas.
A los 35, se ve, te sobreviene una epifanía chunga en la que toda tu juventud pasa en diapositivas por delante de tus ojos, a la vez que se te caen los pechos; al caer los pechos éstos tiran de toda la piel del cuerpo hacia abajo (es un hecho científico, fijo) y de ahí nacen las arrugas de expresión. Concretamente, las de expresión de horror.
A los 35 ya es chungo que te plantees la idea de tener hijos, en el hipotético caso de encontrar a un hombre en su sano juicio que quiera fecundarte a tan avanzada edad.
Si no te has hecho rica hasta ahora, descarta la idea. Ya estás más cerca de la jubilación que del descuento para estudiantes, no merece la pena intentarlo, no vivirás lo suficiente.
A los 35 ya sólo te queda sentarte en una mecedora en el porche de tu casa de Albuquerque con una escopeta a disparar a los armadillos, si hacemos caso de la sabiduría popular (de hecho, se está estudiando adelantar la esperanza de vida en mujeres a los 39... para que no suframos. Si los 35 son chungos, los 40 ya ni te cuento. A los 40, la mayoría de las mujeres tienen la crisis de los 60, por si no les da tiempo a pasarla..).
Y si, lo habéis adivinado: Empiezo a estar harta de todas esas patrañas que nos han hecho creer durante tanto tiempo, del doble rasero con que medimos la edad en hombres y mujeres, del reto de estar siempre perfectas, de vivir a contrarreloj sin despeinarnos... porque no hay nada peor que una mujer despeinada, qué desfachatez.

Y sí, hoy tengo un día de furia que nada tiene que ver con mi ciclo menstrual (lo juro por el calendario lunar).


*NOTA: EN LA ELABORACIÓN DE ESTE POST NO SE MALTRATÓ A NINGÚN ARMADILLO.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Autodefinido.

Desordenando tus letras
encontré,
por fin,
la respuesta.
Lástima no haber hecho jamás la pregunta.
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