miércoles, 30 de diciembre de 2009

Allí donde solíamos gritar.

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(nunca se debe volver al sitio donde se fué feliz) (...y ahor ya no sé si es una suerte o una putada ir tachando lugares)

7 comentarios:

Lanita dijo...

¿y qué hacer cuando el lugar donde has sido feliz es tu propia casa?
¿es gracias al desamor esta crisis inmobiliaria a nivel global?
de ahora en adelante sólo seré feliz en sitios horribles a los que, de todas formas, no quiera volver.
sólo gritaré en hoteles de mala muerte, en cafeterías sin alma, en las casas de otros, en ciudades hostiles.
nunca llevaré a alguien que me importe a mi restaurante favorito, ni verá jamás mi casa, ni conocerá a mis amigos... porque un dia todo se acaba y se te queda la cotidianeidad llena de cicatrices.

madison dijo...

Pero, es necesario que se acabe para volver a empezar, es el ciclo de la vida.

David dijo...

¿porqué no?, que vida más triste sin enamorarse ni poder compartirlo...
En fin, un beso.

Rocío Márquez dijo...

¿Sabes qué hizo un amigo? Pintó las paredes de nuevo, le lavo la cara a su casa, quitó las cortinas y, poco a poco, las habitaciones tomaron otro color, otro olor y otra presencia. Tu otro blog estaba más chispeante y, como quizás sea por el recuerdo del Sur, te mando un abrazo desde aquí con esencia de manzanilla fesquita, pescaito frito aceitoso, quesadillas y la sonrisa del maromo que pone cafés en la esquina de mi calle... (¡¡¡Vente pa cá shikilla!!!)

Isabel Martínez dijo...

Las cicatrices se curan. Sólo que son unas plastas y duelen cuando cambia el tiempo. Solución: ... Pues no sé muy bien, porque cuando amas, quieres compartir y, cuando desamas o te desaman,te pesa. La vida es un auténtico caos contradictorio.

Lanita dijo...

Es que querer a medias no merece la pena. Yo por menos no me pongo!

Lanita dijo...

(o sí... depende de a qué se ponga una, no?)
.-)

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