jueves, 30 de julio de 2009

Bulgaridades

Queridos toldos (es la versión veraniega del cariño),

Ayer alcancé un hito en mi vida. Toqué techo. Ya me puedo morir en paz; a partir de ahora todo ha de ir necesariamente a peor.
Todo empezó el domingo pasado, cuando mi hermana me dio un “vale por un tratamiento facial”, cortesía de Bulgari... Y como yo soy muy de la cosa gratis, concerté mi cita y p’allá que me fui. Eso sí, mandé a madre primero para que me contase de qué iba aquello (los datos que me dio fueron un tanto confusos “a mí me han dado un masaje relajante ju-jitsu en la cabeza y luego me han masajeado la cara con cremas durante 45 minutos”. Una vez aclarado que no me iban a poner a hostias las carisísimas cremas, y que a mi madre no le habían aplicado un arte marcial basada en los métodos de batalla de los guerreros japoneses clásicos en el cráneo, ya me he quedado más tranquila... Aunque si entendemos relajación como dejar inconsciente, sirve, supongo).
Se le olvidó darme ciertos detalles, como que la cosa se iba a desarrollar en medio de la planta de perfumería del corte inglés, y que me tenía que quedar con las tetas “al vent”, tapada por una semi transparente sabanita (sí, detrás de unos muretes... Traslúcidos...
Ok.
Vale.
Ya estoy aquí, me dejo y ya está.
Después de tenderme ahí, tapada castamente con mi sabanita (“facial” no viene de cara?? ¿hasta dónde se considera cara? ¿dónde acaba la cara y empieza el resto? ¿para eso sirven los pezones, para delimitar la cara?), asoma la cabeza una chica y me dice “enseguida estoy contigo, guapa”. Y yo, que ya he asumido mi pasivo y humillante papel, asiento amablemente... Y espero... Y espeeeeroooo.... Y me duermo...... Zzzzzz... Y me despierta un toquecito en el hombro que me dice “ay, perdona, se me había olvidado que estabas aquí... Pero vaya, como estàs relajadita no te ha importado, no?”.
NO. Porque mi aficción preferida es ir a dormir la siesta a los grandes almacenes, en olor de multitudes, que si no, no me luce igual... ya se sabe que una siesta sin público es como decepcionante... es como bailar de lejos..
Cuando ya pensaba que todo iba a acabar bien, porque me estaba haciendo un estupendo masaje en la carita, a traición me suelta “oye, ¿y cuántos años tienes?” “33” “huuuy... Pues ya has de empezar a cuidarte la piel, eh?, con alguna antiedad, eh?, que la piel se te empieza a resentir, eh?, con algunas arruguitas, eh?”
Más maja.
Desde mis 33 ajados años le deseo una lenta y dolorosa deshidratación facial.
Desde el cariño, ojo.
Desde el cariño de un ojo.
No diré cuál.

6 comentarios:

La Violeta dijo...

Piensa que ahora mismo debes estar en miles de fondos de escritorio, dormidita en plena perfumería del Corte y con tu cubreloquesea y la babita colgando.
Que lo sepas: mi abuela, al perfume Bulgari (que le gusta mucho) le llama Bulgaris... Claro, es que es del montón.

Marta dijo...

Con tu post de hoy has logrado que toda mi oficina crea que estoy loca por reirme en voz alta mirando la pantalla del ordenador (además del hecho que han descubierto que mi síndrome pre-vacacional es peor de lo que voy diciendo por ahí)!!

Esa es mi Lanita!!

Pikarah dijo...

Vaya, jaja, a mi me dieron un masaje facial de esos y hasta las orejitas me tocaron. Eso sí, yo estaba en una mini-habitación-trastero del fondo de la tienda de una esteticista. Sin público, qué decepción :-P

toñy dijo...

No puedo con esta mujer,me parto de risaaaaaaa q buena essssss!!!!
Un hurra por esa Lanita!!!

Lanita (algodón & poliéster) dijo...

hace!
dos burras por mí!!

JRSena dijo...

si es que eres muy temeraria... ¿Tu hermana no sabria como iva el tema? ¿No?

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