miércoles, 12 de septiembre de 2007

Me temo.




...Y yo me pregunto, ¿todas las fórmulas que hacen los farmacéuticos son magistrales? ¿todas... todas? ¿no tienen nunca un dia malo, de esos en los que las fórmulas te salen simplemente aceptables, o incluso un poco chungas?
Modestia es lo que falta en ese gremio, me temo.
(Me tengo terror)
(por lo de "me temo", digo).
(y yo para qué narices he de preguntarme cosas... si yo ya sé que no las sé)
(Dios, soy tan profunda... que a veces me doy miedo)
(me temo)
(y podría seguir así indefinidamente)

martes, 11 de septiembre de 2007

Fresca!


Sin comentarios.
Hay cajas que no tienen vergüenza...

Una serie de catastroficas desdichas

Ayer fué un dia completito. Dia completo, dia Comanci.
No sólo vuelvo ya de forma permanente al trabajo (lo que no me llena de orgullo ni de satisfacción), si no que además mi perra se lanza terraza abajo, con la increíble suerte de que no cae al vacío los 6 pisos que tiene mi casa porque para en el tejadito que hay justo debajo. Total, una caída de casi 5 metros para una perra que pesa 3 kilos.
cojo a la perra (que cojea de manera importante), conduzco 40 kilómetros en dirección a la veterinaria (que también es mi hermana), que determina que se ha roto el codo. Habrá que operar, pero de momento lo inmovilizamos.
Qué bien... bueno, por lo menos no se ha matado.
Le escayola la pata, mi madre me mete comida en una bolsa (para mí, puntualizo), y a eso de las 12 de la noche meto todo en el coche por el otro lado (la perra escayolada y las viandas), tiro las llaves a mi asiento, bajo el pestillo y cierro.
Impresionante...! ahora tengo todo dentro y no puedo entrar.
El resto os lo ahorraré (destormilladores, ganchos, ganzúas y un grupito de 8 curiosos que daban ideas y que no sé de donde salieron un lunes a las 12.30 de la noche.
Una hora después conseguí entrar en el coche sin necesidad de reventar el cristal (no lo rompí porque ES IMPOSIBLE).
A ver quién mejora mi lunes...!!

lunes, 10 de septiembre de 2007

Madrid.



Grande.
Bonita.
Desmedida.
Rotunda.
Donde se mezcla lo importante con lo prescindible.
La prefería cuando la visitaba sin verla.
Buenos recuerdos de pasillos alfombrados.

Lunestroso.

Tengo una contractura. Una de esas que te hacen ver la vida desde otra perpectiva.
La perspectiva que se tiene al inclinar la cabeza 90º (centígrados)
¿tendrá algo que ver con mi vuelta al trabajo? ¿se arreglaría con sexo? (¿y por qué no...?)
Desde luego, trabajar no le hace bien.

lunes, 3 de septiembre de 2007

En fin.

No quiero (bajo ningún concepto) volver al trabajo.
No.
Me niego.
YO -NO.
(me niego...)

(¿pero hay alguien ahí...?)
(ffffffhh...) (eooooooo...)

domingo, 2 de septiembre de 2007

la tecnologia nos hara liebres.

miro el teléfono que tengo en la mano (izquierda).
lo vuelvo a mirar. abro la tapita (al hacerlo, el deslizamiento de una parte sobre la otra me crea un placer especial... no sé si por la suavidad en que lo hace, o por el ruidito que me avisa de que ya está abierto). La cierro. la vuelvo a abrir y miro en la pantallita recién iluminada.
Nada. Ninguna llamada (por supuesto, sólo me interesa una).
Marco un número, bueno, marco "EL NúMERO", pero antes de darle a la tecla que mandará inexorablemente mi llamada al espacio, para rebotar sobre una sartén y enviarla a su destino, vuelvo a cerrar el teléfono.
N O D E B O L L A M A R.
no tengo ninguna excusa válida que justifique esa llamada, si exceptuamos el mero placer de escuchar su voz al otro lado.
Y eso me haría parecer ansiosa.
Y se ve que no he de parecer ansiosa (o sea, que no puedo - N O D E B O- llamar).
Y vuelvo a mirar el puñetero aparatito, que se ha empeñado en no sonar (nada, ni un ruidito).
Y entonces le deseo al aparatito una muerte lenta y dolorosa.
(Por supuesto, la próxima vez que emita un sonido lastimoso pidiendo energía para seguir vivo, pienso tratarle con el mismo desdén).
(no pienso hacer ni un ruidito)
(como una liebre, vaya)

martes, 28 de agosto de 2007

sábado, 25 de agosto de 2007

Mi bala roja.

Ayer utilicé uno de mis preciados dias vacacionales para ir a hacer una cosa que me fascina (eso, y que me pisoteen los ovarios. No sabría qué me gusta más): mi ITV (bueno, la mía no, la de mi coche) había caducado en febrero y ya me había cansado de conducir fuera de la ley... así es que fuí.
Glups.
Os ahorraré el tedio de relataros las pruebas (vejaciones) que tuvo que sufrir mi anciano coche para que acabasen determinando que había suspendido. Entonces me sobrevino la angustiosa sensación de cuando, tras haber ido a un exámen sin estudiar, te encuentras con el inevitable suspenso... y vas a hablar con el profesor a intentar defender lo indefendible de una manera convincente: las pupilas dilatadas, la cara más lastimosa que fuí capaz de poner, la voz dulcificada... con la diferencia de que ahora puedes apoyar esto con un escotazo.
Nada. Los tios de la ITV son incorruptibles, fríos... no hay nada que les haga bajar la guardia.
No sirvió ni el escote, ni los ojitos vidriosos, ni la promesa lastimosa de que, si me daba la preciada pegatina, yo de allí me iba a ponerle las ruedas más flamantes del mundo a mi bala roja.
Conclusión: es más fácil conseguir algún favor sexual de George Clooney, que cualquier tipo de favor de un mecánico de la ITV.
(mi dia de ayer: Primera ITV: 39,90€, ruedas nuevas -dos-: 128,90€, segunda ITV: 20€)
Se me ocurren mil maneras mejores de gastar mi escaso dinero... ¿y ahora qué hago? ¿me voy a sentarme al lado de mis ruedas nuevas para amortizar el gasto?
Ahora veo justificado el sueldo de Fernando Alonso... ¿¿tú sabes la cantidad de dinero que se debe de gastar en ruedas y en revisiones de la ITV??
Pobrecito.

martes, 21 de agosto de 2007

Error de calculo.

Pues sí, me equivoqué.
Acerté con el concepto, pero fallé en la medida.
Yo sabía -porque he tenido perros antes, aunque eran bastante más grandes-, que son un imán para los hombres: tú sales a pasear con un perro y antes de que te des cuenta, los hombres se agolpan a tu alrededor para alabar lo musculoso que es tu animal, lo mucho que corre... y si se tercia, anotar tu teléfono con la excusa de preguntarte más tarde el nombre del pienso que come.
Bien, pues movida por esa nada egoísta idea, adopté a Panchita (bueno, no sólo por eso, vaaale...).
Bien. Rebien. Esto va a ser como pescar en un estanque.
Así es que me preparo para nuestro primer paseo: Panchita con su nuevo y flamante collar y yo con mis mejores galas de "voy super mona, pero ha de parecer que me he puesto lo primero que he pillado por casa". Eso, y mi agenda preparada para recibir nuevas entradas.
Bien. Rebien. Todo listo.

Nota: si pretendéis ligar VOSOTRAS, y sois heterosexuales, nunca (repito: NUNCA) elijáis un perro diminuto como mascota.
Efectivamente, nuestros paseos duran horas, y no precisamente porque ellos no encuentren un boli para anotar mi teléfono: mi perra sólo atrae la atención de tias pijas, niños/as, abuelos paralíticos que quieren tocar un perrito en su casi lecho de muerte y hordas de gays.
Se me oye llegar de lejos bajo una nube de "oooh, pero qué cositaaaa!!", exclamación que en labios de un hombre machote me causaría un shock, seguro.
En fin.
Habrá que quererla por otras razones, me temo...
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