lunes, 24 de agosto de 2009

listening atentamente


no quiero ir de visita por tu vida vestida para la ocasión... prefiero hacerlo más fresquita.
(siempre es triste la verdad... y además, no tiene remedio)

jueves, 20 de agosto de 2009

jueves, 30 de julio de 2009

Bulgaridades

Queridos toldos (es la versión veraniega del cariño),

Ayer alcancé un hito en mi vida. Toqué techo. Ya me puedo morir en paz; a partir de ahora todo ha de ir necesariamente a peor.
Todo empezó el domingo pasado, cuando mi hermana me dio un “vale por un tratamiento facial”, cortesía de Bulgari... Y como yo soy muy de la cosa gratis, concerté mi cita y p’allá que me fui. Eso sí, mandé a madre primero para que me contase de qué iba aquello (los datos que me dio fueron un tanto confusos “a mí me han dado un masaje relajante ju-jitsu en la cabeza y luego me han masajeado la cara con cremas durante 45 minutos”. Una vez aclarado que no me iban a poner a hostias las carisísimas cremas, y que a mi madre no le habían aplicado un arte marcial basada en los métodos de batalla de los guerreros japoneses clásicos en el cráneo, ya me he quedado más tranquila... Aunque si entendemos relajación como dejar inconsciente, sirve, supongo).
Se le olvidó darme ciertos detalles, como que la cosa se iba a desarrollar en medio de la planta de perfumería del corte inglés, y que me tenía que quedar con las tetas “al vent”, tapada por una semi transparente sabanita (sí, detrás de unos muretes... Traslúcidos...
Ok.
Vale.
Ya estoy aquí, me dejo y ya está.
Después de tenderme ahí, tapada castamente con mi sabanita (“facial” no viene de cara?? ¿hasta dónde se considera cara? ¿dónde acaba la cara y empieza el resto? ¿para eso sirven los pezones, para delimitar la cara?), asoma la cabeza una chica y me dice “enseguida estoy contigo, guapa”. Y yo, que ya he asumido mi pasivo y humillante papel, asiento amablemente... Y espero... Y espeeeeroooo.... Y me duermo...... Zzzzzz... Y me despierta un toquecito en el hombro que me dice “ay, perdona, se me había olvidado que estabas aquí... Pero vaya, como estàs relajadita no te ha importado, no?”.
NO. Porque mi aficción preferida es ir a dormir la siesta a los grandes almacenes, en olor de multitudes, que si no, no me luce igual... ya se sabe que una siesta sin público es como decepcionante... es como bailar de lejos..
Cuando ya pensaba que todo iba a acabar bien, porque me estaba haciendo un estupendo masaje en la carita, a traición me suelta “oye, ¿y cuántos años tienes?” “33” “huuuy... Pues ya has de empezar a cuidarte la piel, eh?, con alguna antiedad, eh?, que la piel se te empieza a resentir, eh?, con algunas arruguitas, eh?”
Más maja.
Desde mis 33 ajados años le deseo una lenta y dolorosa deshidratación facial.
Desde el cariño, ojo.
Desde el cariño de un ojo.
No diré cuál.

lunes, 27 de julio de 2009

Histerias mínimas


Por si me pongo histórica.

petit plaisir

domingo.
noche.
una suave brisa se cuela por el balcón, con el único propósito aparente de saltar segundos después por la ventana de la cocina.
de camino, como por casualidad, como si no le importase lo más mínimo, acaricia la piel que la escasez textil impuesta por el verano deja al descubierto.
me quedo inmóvil, como por casualidad, como si no me importase lo más mínimo... pero no puedo evitar esbozar una media sonrisa dibujada por el placer al primer roce.

De nuevo, el viento disimula mejor que yo su indiferencia.

domingo, 26 de julio de 2009

Santa Yo

Y eso.
Que hoy se conoce que es mi santo.
Ahí lo tenéis: la única santa española que ha ganado Wimbledon, que acompañó con la guitarra a Banderas (incómodo, también...) el la ceremonia de los Oscar©, y que va en un 4x4 de lo más recio.
Ella es así.
Polifacética.

jueves, 23 de julio de 2009

Cosas que me molestan profundamente (Tomo I) (..porque si tomo II ya se considera doble-dosis)

Pues sí.
Lo reconozco.
Hay cosas que me molestan profundamente, cosas que me sacan de mis casillas (incluso de la segunda residencilla), que hacen aflorar lo peor de mí (no, no hablo de aquella camisa que me hice coser a medida con el cuello modelo "teticas de cabra", no...), y tengo que hacer un gran ejercicio de autocontrol para no agredir a nadie (también debería hacer un gran ejercicio, así, en general... pero de momento paso).
No soporto muchas cosas (debe ser la edad, aunque seguramente haya un umbral de la tolerancia, porque si no no se explica un mayor número de "serial killer" otoñales), pero si algo me pone especialmente nerviosa son los caprichos de la moda secundados por millones de personas que parecen, incluso, contentas.
Por ejemplo: las bailarinas para ir por la calle (las zapatillas, no las personas). ¿POR QUÉ? ¿qué necesidad tiene nadie de sentir cada irregularidad del terreno? y si es así, ¿por qué los TEDAX no las han adoptado para desactivar bombas con los pies? que yo creo que con unos pequeños ajustes incluso puedes llegar a palpar si el cable a cortar es rojo o azul.. y ya llegados a este punto, mejorar el diseño confeccionándolas con piel de clítoris de ballena, para que sean más sensibles, ¿no?
¿por qué triunfó un calzado que crea el indeseable efecto "pierna de cerda" en cualquiera que las lleve?
Otra prenda incomprensible son las sandalias de cuello vuelto de este verano. A ver, si llevo los pies al aire es porque tengo calor en los pies... ¿para qué quiero abrigarme el tobillo? ¿no es síntoma de una extraña enfermedad mortal de necesidad sentir frío en el tobillo mientras el pie arde?
Y ya, el sumum de la perplejidad me sobreviene cuando un año tras otro encuentro entre las prendas veraniegas/invernales (estas ya no se sabe dónde ponerlas) el jerséy de lana de cuello vuelto SIN MANGAS (¿?).
Por favor, que alguien me ilumine porque no consigo entender cuándo he de ponerme esto... ¿qué tipo de clima esquizoide ha de hacer para que un dia salga a la calle y piense "qué suerte que hoy llevo el jerséy de lana sin mangas... menos mal!"?
Y eso.
Estoy condenada al ostracismo fashion.
Lo asumo con estoicismo (que debe ser uno de Estocolmo. De toda la vida).
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