miércoles, 10 de febrero de 2010

Casi.

Y te ví.
Estabas parado justo al otro lado, con la mirada perdida del que espera un trámite repetido un millón de veces. Podrías hacer ese mismo camino con los ojos cerrados. Quizás algún dia hagas la prueba.
O no.
Mi camino no está tan gastado como el tuyo. Todavía me depara alguna sorpresa. Todavía me permito alternar la ruta más larga con el camino más corto hacia el trabajo. Todavía saludo con una media sonrisa al músico que parece sacado de una película de kusturica. Aún no sé cómo se llama el instrumento de cuerda que toca, ni podría adivinar su edad, pero cada dia me devuelve la sonrisa. Me pregunto si se acuerda de mí o soy una cara más de las que pasan cada dia caminando con prisa por su puente.
Mi mirada todavía no se pierde mientras espero a que el semáforo cambie de rojo a verde... Y es por eso que te ví.
A primera vista nada te hizo destacar sobre el resto.
Nada destacable... salvo que cuando cruzaste tu mirada con la mía (accidentalmente, estoy segura), un ligero escalofrío recorrió mi espalda.
Te mantuve la mirada, desde el otro lado. Me sentía segura, mientras nuestro recién creado vínculo era cruzado una y otra vez por coches que ni tú ni yo vimos.
Por un momento fuimos NOSOTROS.
No quitabas tus ojos de mis ojos.
No quité mi esperanza de la tuya.
Y llegó el momento de cruzar. Tras lo que me parecieron horas, por fin íbamos a acortar los interminables 6 carriles que separaban tu mirada de la mía.
Al pasar por mi lado, tu mirada bajó tímida hacia el suelo, mientras que la mía se desvió unos centímetros hacia la izquierda, hacia tierra de nadie.
Al pasar junto a mí, sentí el breve y casi accidental (estoy segura) roce de tu mano en la mía, reconocimiento y despedida en un mínimo y casi accidental gesto, casi inexistente.
Casi.
Al pisar la acera de nuevo, y con el breve roce aún presente en la piel, empecé a hacer mentalmente la lista de la compra.
De nuevo, me había quedado sin patatas.

9 comentarios:

Rocío Márquez dijo...

Tienes que decirme a que supermecado vas, ¡ipsofacto!

Lanita dijo...

Huy sí, así, tan fácil, pretendes que te revele mi gran secreto!!??
patatas!

madison dijo...

Chica!!

Pulgarcito soñador dijo...

Mire usted la muy santita, cruzando miraditas con un desconocido que quién sabe si no es un violador o un loco.

Lanita dijo...

...o un loco violador...!
fíate tú de las santitas, y ya verás, ya...
.-))

Pulgarcito soñador dijo...

Seguramente, la mirada del abuelo de "Gato negro gato blanco" ya que hablás de Kusturica.

Lanita dijo...

;-)
me pillaste...!

BLANCO dijo...

Qué cosas consigue hacer el tiempo sólo con pasar, ¿eh?
Muy bueno.

Lanita dijo...

El tiempo, ese cabrón que se arrastra cuando lo pasamos mal, pero se convierte en plusmarquista cuando disfrutamos...

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